9 de octubre de 2009

El Diario de los Escritores de la Libertad



Como suele pasar, me encontré sin querer con una película interesante en algún canal del cable. Al principio, muy típica. Historia de la vida real, profesora blanca llega a trabajar a colegio público de California y se encuentra con estudiantes rebeldes pertenecientes a minorías étnicas que no le hacen caso. ¿Nada que no nos hayan contado antes, cierto?

Es luego de un enfrentamiento entre pandillas y de la circulación en el salón de clase de una caricatura racista que la historia da un giro. Mientras la profesora les da una charla sobre el odio interracial, les menciona el Holocausto y con gran sorpresa descubre que los chicos no tienen idea del tema. - ¿Qué es eso del Holocausto? – le pregunta uno de ellos.

Entonces la profesora diseña un curriculum de estudios donde incluye una visita al Museo de Tolerancia de Los Ángeles continuado por la lectura de “El Diario de Ana Frank”. Los chicos se sienten identificados con Ana, encerrados en una vida de prejuicios y violencia. Uno de los estudiantes va más allá del diario y lee biografías de Miep Gies, la valiente secretaria que ayudó desinteresadamente a los Frank a mantenerse escondidos durante años. Los chicos le proponen a la profesora recaudar fondos para que Miep Gies pueda viajar a contarles su historia. Y así lo hacen. También conocen en una cena a sobrevivientes de Auschwitz quienes comparten su dolorosa experiencia con los jóvenes.

A partir de esto la profesora motiva a los chicos a escribir sus propios diarios y ellos lo hacen a manera de catarsis ante la violencia que los rodea. La iniciativa del diario de los estudiantes es todo un éxito y tiempo después publican un libro con una recopilación de sus historias: “The Freedom Writers Diary” (El Diario de los Escritores de la Libertad)

Lo que más me gustó de haberme encontrado con esta película, es comprobar una vez más como el deseo de Ana Frank se cumplió. Ella quería ser recordada y marcar una diferencia con su vida, y si que lo logró. Ella sigue y seguirá inspirando por siempre a muchas personas con su historia. Me pregunto si no sería una buena idea incluir la lectura de su Diario en el plan de estudios de los colegios de nuestro país. A lo mejor ayudaría a dejarnos de tanto regionalismo y clasismo que nos impide avanzar. Yo leí el Diario a los 14 años y pregunté a mis padres que era lo que exactamente había ocurrido en esos tiempos. Ellos me lo contaron muy por encima, no sé si porque tampoco lo sabían bien o para evitarme el impacto de conocer algo tan terrible. Pero pienso que está bien que los adolescentes conozcan esa historia y que se horroricen. Tal vez eso les daría una visión distinta del mundo y las personas que los rodean y quizás crecerían con un poco menos de prejuicios que nosotros.

4 comentarios:

angelesteban dijo...

Muy interesante película, voy a ver si la logro alquilar.

Dorothy dijo...

Ojalá la encuentres, adivina quien es la protagonista, nada más y nada menos que una actriz nivel Oscar, Hilary Swank. Por ahí leí que aunque era una película obviamente de bajo perfil, ella quería contar esa historia porque le parecía muy importante. Mis respetos para la Swank. Como su esposo, pusieron al Dr. McDreamy de Grey´s Anatomy, Patrick Dempsey. Yo creo que al principio me quedé viendo la película por eso, porque él me encanta, que sino capaz que seguía al próximo canal. Menos mal que no : )

TERE dijo...

Deberían de incluir la lectura en el programa de estudios, punto. En todos los niveles. No sé si el Diario de Ana Frank o El Principito o lo que sea, pero que lean, que lean y que comenten lo que lean. Pero lo veo tan lejos.
Tengo una niña en 2do de primaria. La maestra les pidió que compraran un cuento cada niño para que hubiera intercambio y pudieran leer varias historias en el salón. Mi hija se cansó de llevar el cuento en la mochila, porque ninguno de sus compañeros llevó el suyo y la maestra no se puso enérgica con el encargo.
Intenciones hay muchas, lo que no hay es compromiso.

Dorothy dijo...

Tienes toda la razón Tere y eso sucede en todos los niveles. Ahora con mi taller de escritura creativa veo que las personas no se toman este hermosa pasión en serio. Asisten el primer día, se comprometen a muchas cosas y luego desaparecen.

Con respecto a la escuela, cuando tenía 15 años, en unas vacaciones largas que pasamos en Estados Unidos, mis hermanas y yo asistimos por un mes a un colegio en New Jersey. En el salón de clases había en una esquina un pequeño mueble con unas cuantas repisas lleno de libros. Ciertos días, había una hora asignada para la lectura donde cada chico iba al mueble y escogía a su gusto un libro. Luego regresaba a su puesto y leía en silencio. Entonces esta iniciativa tiene que salir de la escuela porque lamentablemente en nuestros países la lectura no es valorada, por lo que no se puede esperar que los padres contribuyan. Las escuelas deben contar con los recursos para ofrecer a los niños los libros en el propio salón de clases.